Fragmentar la realidad
Los días del segundo encuentro de la Semana AMC, avanzan con charlas creativas entre las y los máximos referentes de la industria cinematográfica mexicana. Directores y directoras de fotografía conversando sobre las últimas películas de sus colegas, clases de actualización del conocimiento técnico y discusiones sobre la tecnología actual.
Y así, gracias a esta gran convergencia de creativos que forman nuestra industria, ocurre de manera presencial, una plática profunda con Ernesto Trujillo AMC, quien en un momento crucial de su carrera, nos brinda palabras sobre su más reciente largometraje ‘Después’ (México, 2025), dirigido por Sofía Gómez Córdova.
En este artículo, previa la llegada del atardecer en el patio del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), Ernesto comparte reflexivo, los retos y decisiones estéticas que moldearon la película, desde la escritura del guion hasta el resultado visual final, en una travesía filmada en Guadalajara, Aguascalientes y Barra de Navidad, en las costas de Jalisco.
Estrenada en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG 39ª edición) dentro de la sección ‘Premio Mezcal’ y ‘Hecho en Jalisco’, ‘Después’ es un drama que aborda el duelo, la pérdida y la ambivalencia emocional de Carmen (Ludwika Paleta) quien pierde a su hijo en un trágico accidente. Su logline resume con claridad: “Ante la muerte de su hijo Jorge, Carmen descubre que mientras él luchaba secretamente por encontrarse, ella misma se fue perdiendo”. De esta forma, la película es un viaje de exploración a los momentos en los que la tragedia expone, no solamente aquello que se pierde, sino también lo que no supimos buscar.
Una colaboración que nace desde el origen
El vínculo entre Ernesto Trujillo AMC y la directora Sofía Gómez Córdova no comienza en este largometraje, sino que se remonta a lo largo de su formación y trayectoria como cineastas. El cinefotógrafo relata para la revista, que su llegada al proyecto fue orgánica, como resultado de una relación creativa construida durante años.
“Sofía fue mi compañera de carrera. Ambos trabajamos juntos en ‘Los años azules’ (ópera prima de Sofía Gómez), lo que nos permitió tener una base sólida de confianza y complicidad”, comenta.
Trujillo subraya que en este punto de su carrera, su participación no se limita a recibir un guion ya cerrado. Al contrario, el desarrollo visual se teje al mismo tiempo que la historia va tomando forma.
“La manera en la que a mí me llegan las películas, no es la más convencional y comercial, en la que lees el guion ya terminado; más bien, me llegan desde que hay un argumento. La relación que tengo con Sofía me ha permitido trabajar muy de cerca”, comparte el director de fotografía quien, además de mantener una gran amistad con la di-
rectora, dirige con ella una casa de postproducción en Jalisco.
Desde el primer momento, la película fue concebida como una experiencia sensorial y fragmentada, un ejercicio de narrativa emocional no lineal.
“Lo primero que leí de esta película fue un primer argumento, algo así como una lluvia de ideas y de sensaciones”.
Sin embargo, este interés por explorar modelos narrativos no convencionales no es nuevo para ellos puesto que ya había sido una intención clara en proyectos previos.
“A Sofía le gusta explorar narrativas distintas y eso tiene que ver con el tipo de películas que nos gustan, pero sobre todo, el tipo de películas que queremos hacer y a mí me gusta la idea de retar al espectador”.
El mundo visual que acompaña al proceso
Cuando se le pregunta sobre su participación temprana en el desarrollo del guion, Ernesto explica que, aunque está involucrado desde etapas iniciales, su aproximación visual no aparece de inmediato. “En el caso de ‘Después’, intenté no imaginar nada hasta que tuviera la seguridad de que se iba a realizar la película”. Esta pausa deliberada responde a una realidad del cine independiente en México, en la que no todas las películas que se sueñan llegan a producirse.
No obstante, este enfoque revela una ética de trabajo cuidadosa: la imagen no precede a la película, sino que la escucha. El estilo se construye desde la necesidad dramática, no desde una imposición estética preconcebida. “Hasta ese momento, lo que intento hacer es leer los guiones como espectador, siendo ese un proceso que disfruto mucho, porque entonces mis primeras pláticas con Sofía no se trataban de hablar de la película desde una perspectiva visual, sino desde algo más emocional y dramático”.
Para Trujillo, la preproducción no comienza con referencias o cámaras, sino con conversaciones íntimas sobre los personajes y sus silencios.
“Nuestras pláticas de preproducción son sentarnos a chismear sobre los personajes, de atmósferas y propuestas. Sofía es muy abierta con esos procesos y le gusta tener esa retroalimentación desde su papel como guionista”.
Mirada naturalista
La tarde comienza a caer y la luz altera su color entre los reflejos de cada cristal alrededor del patio principal del CCC. Ernesto, sentado en una de las bancas, mira emocionado hacia el interior de la galería. Entre la charla, discutimos con entusiasmo la inauguración de la exposición de fotografía fija de las y los miembros de la AMC.
“Hallar ese momento para encontrar qué capturar”, argumentamos. Así, como si de un principio cercano a Cartier Bresson se tratase, nos aproximamos a la narrativa del naturalismo dentro de la imagen cinematográfica.
“En esta película confirmé que debemos abordar la realidad sin miedo alguno”, anunciando así, la necesidad por filmar con aquello que está a nuestro alcance.
Cada historia tiene sus propias exigencias y modos de narrar, sin embargo, ‘Después’ es un cúmulo de imágenes y experiencias que no buscaban estilizar su realidad.
“Yo necesitaba creerme lo que estaba fotografiando, por lo que nuestros esquemas de luz eran 360 grados para que los actores tuvieran libertad acorde al momento emocional que estaban atravesando. Al lado de Sofía, posicionábamos la cámara en función de lo que era más verosímil en cuanto a los movimientos de los personajes”.
Por lo tanto, es cierto que parte de la construcción naturalista del mundo cinematográfico para este largometraje, correspondía al modo de iluminar cada escena bajo la premisa de continuar el camino de la luz que ya existía en las locaciones.
“Poníamos luces desde el exterior para seguir con su curso natural, y creo que en muchas ocasiones, y con cámaras tan flexibles como la ARRI Mini LF, el trabajo era quitar luz y moldear con sombras”.
No obstante, otro elemento crucial en el abordaje naturalista de la imagen, era encontrar una complicidad de movimiento con los actores, un acto de coexistencia e intimidad con cada personaje.
“Como director de fotografía eres el primer filtro de verosimilitud con el actor. Si estás viendo algo que no crees en su totalidad, no importa la luz ni otro factor, necesitas creerte ese momento de ficción”.
Es sobre este aspecto que Ernesto comparte algo sumamente valioso y de absoluta identidad para el proyecto. “Decidimos darle a los actores una cámara casera para que el material filmado, fuera en realidad algo que sus personajes sí habrían grabado, es decir, que tuviera su mirada impresa y así tener una complicidad entre la cámara y los actores”.
Multiformato como lenguaje
Abordando sobre las primeras impresiones al leer el argumento inicial de ‘Después’, el cinefotógrafo enfatiza que lo que lo convocó, no fue un concepto visual, sino la raíz emocional del proyecto.
“La película nace de una experiencia íntima para Sofía y ella quería, de alguna manera, sacar ese dolor con personajes de ficción para así poder hablar del proceso de duelo. No necesariamente de la pérdida de un hijo, como sucede en la película, pero sí de algo que ella tenía adentro y que quería explorar”.
Desde el inicio, uno de los motores narrativos fue la estructura fragmentada del tiempo. “Un tránsito emocional más que cronológico”,
comparte Ernesto. “De las cosas que más me llamaron la atención era cómo explorar el dolor a través del salto del tiempo”.
En paralelo, otro de los elementos que más convocó la atención de Ernesto Trujillo AMC, fue la posibilidad de explorar la memoria a través de la imagen. Puesto que la película articula distintas líneas temporales, fue necesario que cada una encontrara su identidad a partir del formato con el que fue grabada. Esta decisión no fue solamente conceptual, sino profundamente personal.
“Esto me llamaba mucho la atención porque formó parte de mi educación. Cuando yo entré a estudiar cine, pasamos por muchos formatos, desde el celuloide y el DV, hasta los primeros celulares con cámara”.
El multiformato no se plantea, entonces, como un recurso estilístico externo, sino como parte de la historia del propio cineasta, de su formación y de cómo aprendió a mirar, por ello la aproximación fue tan orgánica como consciente:
“Era un proceso muy natural el explorar ese multiformato, y sobre todo tenía la ambición de no hacerlo con cámaras profesionales, sino abordarlo con las cámaras caseras del momento”.
A su vez, el director de fotografía destaca la importancia de abrazar la imperfección como materia expresiva. “No teníamos miedo de que un material se viera deteriorado si estábamos filmando con un celular en un interior oscuro, porque le iba a dar a la película un tono más realista.” Más que una decisión técnica, se trataba de encontrar una textura emocional del recuerdo.
Aunque el trabajo visual llegó después en el proceso de desarrollo, las conversaciones sobre referencias fueron claras y compartidas.
“Somos súper fanáticos de la manera de narrar de Andrea Arnold. Su cine tiene algo con la imagen que por momentos es muy sensorial, pero luego rompe con eso y es hiperrealista”. A la par, Trujillo menciona el peso que tuvo la película ‘Manchester by the Sea’, como una referencia que también aborda el duelo desde la contención y la profundidad emocional.
Sofía y Ernesto buscaban separarse de los clichés visuales para distinguir el pasado frente al presente mientras se narra la desorientación emocional por la cual cruza el personaje principal. Desde esta perspectiva, la puesta en cámara también está enfocada en la proximidad, estar cerca del personaje nos permite conectar con ella.
En cuanto a la relación de aspecto de la imagen, Trujillo explica:
“El formato nativo es 3:2, y teniendo la ARRI Alexa Mini LF, queríamos aprovechar el usar todo el sensor, no veíamos la necesidad de cortar el cuadro”.
Además del interés técnico, la elección tiene una intención emocional.
“Sabía que era una película en la que la cámara iba a estar el mayor tiempo sobre Ludwika y este es un formato que fotografía muy bien los rostros. Además, cuando hay twoshots , como que te encierra un poquito, lo cual funcionaba para nuestro lenguaje”.
Dicho encierro visual, sumado a la cercanía física con los actores, construye una experiencia cinematográfica que mira hacia dentro: los gestos mínimos, las dudas y los silencios de alguien en un proceso de duelo.
La decisión de trabajar con el sensor completo también trajo consecuencias directas sobre el encuadre. Ernesto explica que las variaciones en las zonas de enfoque no solo eran inevitables, sino deseadas.
“Al insertar todo el sensor, a mí me llamaba mucho la atención justo cómo el fuera de foco era una cosa rítmica con los personajes y que ayudaba muchísimo en la abstracción de la mamá”.
Aquí entonces, aparece una de las claves de la película: su confianza en la imperfección como forma expresiva. La directora, que además es editora, entendía el fuera de foco como parte activa del discurso visual y sonoro.
“Sofía decía que no era un problema, sino algo que sería apoyado con el sonido”, creando de esta forma, un abstracción visual y sonora, con el soporte de elementos más atmosféricos.
Narrar con honestidad
Charlar con Ernesto propicia una reconexión con las raíces que nos motivan a filmar; encontrar la lectura adecuada a los procesos emocionales de los personajes y cuestionar el guion desde la verosimilitud y relación entre los acontecimientos de la historia. Es, en sí, una colaboración que demanda complicidad para lograr la intimidad correcta con lo que se quiere narrar.
“Uno tiene que abordar con honestidad para después casarse con las convicciones que se tienen hacia la película”, adjunta el cinefotógrafo, quien además de empujar por la realización cinematográfica independiente, lo contextualiza en valiosos intentos para descentralizar al cine en el país y así narrar desde las propias voces que trascienden los límites geográficos de la capital. “Filmar en estas condiciones te obliga a no tenerle miedo al fracaso y no aferrarte a la idea del éxito, sino a contar las historias que son valiosas para ti”.
‘Después’ es una película que reconecta con la pérdida para, en un ejercicio de memoria con el espectador, recordar cómo nos han afectado las heridas, y entre el crisol de atmósferas que juegan con el tiempo, conducirnos a la empatía por el dolor ajeno. De esta manera, aventurados sin el temor a la imperfección, Ernesto Trujillo AMC y Sofía Gómez guían la mirada al inconsciente borroso de aquellos fantasmas que a su vez, nos acompañan en el desconsuelo por lo que ya no existe.
